jueves, 1 de julio de 2010

Creciendo...

Ayer tuve con mis amigas -las niñas- una de nuestras acostumbradas reuniones y como siempre, fue divertido, refrescante, trascendental y muy enriquecedor.

Hace tiempo crecimos pero hasta ahora estoy empezando a aceptarlo y asimilarlo, de una u otra manera siempre hemos estado cerca y el destino no ha permitido separaciones definitivas entre nosotras; tal vez por eso no es tan evidente la cantidad de tiempo que ha pasado.  Hemos tenido caminos muy diferentes en la vida y hemos aprendido muchas cosas en ellos y todas esas experiencias individuales nos enriquecen colectivamente.  


La vida cambia, evoluciona, nosotras vivimos, cambiamos, crecemos... pero no olvidamos lo importante, no perdemos nuestra esencia...  Hace tiempo dejamos de ser -las niñas- pero seguimos siendo nosotras mismas aunque mas grandes.



No se como ni por que pero los lazos de amor y de amistad se han formado y han crecido espontáneamente, casi sin darnos cuenta.  El colegio unió nuestros caminos pero hemos sido nosotras quienes a lo largo de muchos años hemos fortalecido esa unión.  Para mi son mas que amigas, son mis hermanas y las amo con todo mi corazón!!!

 

Pd: Tu ausencia se siente, Risos, aunque estés lejos seguimos queriéndote como siempre, no nos olvides...
Pd2: ISA, la próxima reunión la planeamos para un día que no haya cierre...prometido...

El precio de mi libertad...

Volver a casa significa volver a las mismas reglas de siempre aunque yo sea distinta, y algunas reglas de mi casa parecen del siglo pasado... Aunque otras cosas son definitivamente mejores!!

Ya probé la "libertad", llegar a la hora que quiero sin que nadie me ponga problemas por eso, o simplemente no llegar.  Ordenar y limpiar cuando se me antoja, lavar cuando quiero, cambiar la cama cada semana, 2 semanas o un mes sin que nadie me lo imponga... Y se siente bien pero después de un tiempo me di cuenta que el precio de esa libertad era demasiado alto para mi, estaba sola en mi propio gélido espacio, sin alguien con quien compartir mis alegrías, mis pesares o cualquier cosa insignificante que me había pasado durante el día... 


El precio de mi libertad se llama soledad y no quise pagarlo por mas tiempo.  Ahora que no estoy sola, ya no tengo las libertades que había ganado y también se siente frustrante pero de forma distinta, no duele, solo da rabia... Definitivamente prefiero la rabia de la libertad restringida que el dolor y la tristeza de la soledad...